viernes, 22 de julio de 2011

Tiramisú y aggiornamento del blog




Decía Pitágoras que con orden y tiempo se encuentra el secreto de hacerlo todo, y de hacerlo bien. No sé si solo lo decía ( ya se sabe que del dicho al hecho hay mucho trecho) o, de lo contrario, le sucedía como a la gran mayoría de los mortales que casi involuntariamente guiados por la vagancia dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy. Es, penosamente, mi caso.

Cientos de recetas se me acumulan desde Navidad y no encuentro el momento para darles salida. Menos mal que esta mezcla de apatía y flojera de vez en cuando me da respiros como éste.





Hace pocos días encontré una nota escrita de un día desolador como el paisaje de Hiroshima. Mi sentido del masoquismo aumenta tan vertiginosamente en estos días que no se me ocurre nada mejor que zambullirme en mi cajón de los recuerdos REAL rescatando toda clase de documentos que certifiquen la existencia de un estado de ánimo similar en otras épocas. Paradójicamente, esto me alivia bastante.




"Esta mañana he roto con mis obligaciones. Me he levantado a la misma hora, seguramente me habré duchado con el agua a la misma temperatura de siempre, la rugosidad de la toalla con la que me seco ha vuelto a producirme estigmas en la piel y los cien gramos de cereales con fibra han surgido su efecto antes de irme. Hasta aquí como una mañana cualquiera. He abierto el garaje, he esperado a que se apague la luz del contacto del coche tras haber introducido la llave y me disponía a salir a prisa. Pero no.
Seguramente esta ansiedad que me perturba hoy ya estaba presente de alguna manera desde antes de levantarme. Agradezco y valoro profundamente la asistencia opcional de mis obligaciones en estos días en los que no sé qué clase de corte circuito se producirá para que en cuestión de segundos, mi día cambie. Tal vez alguna melodía en la radio acompasada con el color ceniza del cielo hayan sido suficientes. Desde siempre, o mejor dicho, hasta donde alcanza mi memoria, sino con más intensidad con más frecuencia, esto me viene sucediendo. Así que he pasado la mañana en mi pequeño paraíso verde al aire libre y solitario donde suelo perderme cada vez que lo necesito. Sin más compañía que una manta sobre el césped, un libro y una libreta, han pasado las horas. Las letras a tamaño 10 ha vencido mi vista y me he quedado dormida hasta que el sol de la 1 menos cuarto ardía sobre mi cabeza. Me he despertado con la piel tibia como cuando te pasas un día de domingo entero metido en casa sin quitarte el pijama. Aún tumbada, he pensado en tí, y con la fuerza de un suspiro te enviado un beso que no sé si habrás recibido. Lo más cerca que podía tener de tí en ese instante era la resaca tras haber leído anoche aquel e-mail que me enviaste. Tus palabras han precipitado en mí una brusca necesidad de tí, y me he sentido vacía."






Esta noche me sumo al placer que produce rever una película que te haya fascinado. Al mencionar 'Hiroshima' ha venido a mi cabeza la maravillosa historia de Hiroshima, mi amor. No es que me guste especialmente el cine en blanco y negro, pero reconozco que la ausencia de efectos me hace prestar más atención a cada palabra, a cada gesto, a cada escena. Este de a continuación es un fragmento precioso en versión original.







Bizcocho de chocolate en microondas

  • 2 huevos
  • 25 gr de harina
  • 25 gr de cacao en polvo
  • 50 gr de azúcar


  1. Batimos con las varillas eléctricas el azúcar con los huevos, hasta que doblen volumen.
  2. Añadimos la harina con una espátula, envolviendo con cuidado para que no se baje.
  3. En un molde engrasado que pueda meterse en el microondas vertemos la preparación y horneamos dos minutos y media a máxima potencia. Dejar que entibie y empapar con licor de café.


"Hay que evitar pensar en esas dificultades que presenta el mundo. Porque sino sería completamente irrespirable"

Núcleo de crema inglesa de café gelificada

  • Molde de acero inoxidable redondo de 18 cm
  • 225 ml de nata
  • c/s de café
  • 70 gr de yemas
  • 70 gr de azúcar
  • 1 y 1/2 cola de gelatina


  1. Hidratar la gelatina en agua fría. Reservar. Disponer el molde de acero sobre una bandeja cubierta de papel vegetal. Reservar.
  2. Mezclar el azúcar con las yemas con las varillas. Hay que remover para que el azúcar no cristalice. Reservar.
  3. Infusionar el café con la nata hasta que llegue a ebullición. Verter 1/4 parte sobre la mezcla de azúcar y yemas, removiendo con las varillas. Hacemos equilibrio de temperatura incorporándola a la infusión restante. Calentar lentamente a fuego medio sin cesar de remover. Estará lista cuando podamos comprobar con nuestra espátula de remover que ésta está 'napada'.
  4. Volcar a un recipiente a través de un colador donde estará nuestra gelatina.
  5. Mojar el aro en crema y sellar un par de minutos en el congelador. Esto es para que no se nos salga el resto de crema restante que irá dentro del aro. Llenar y al congelador.



"Dentro de unos años, cuando te haya olvidado, y que otras historias como esta por la fuerza de la costumbre todavía ocurran, me acordaré de tí como el olvido del amor en sí. Pensaré en esta historia como en el horror del olvido."


Mousse de queso mascarpone


  • 270 ml de nata
  • 200 gr de queso mascarpone
  • 40 gr de yemas
  • Almíbar de 121º con 50 gr de azúcar y 20 gr de agua
  • 4 hojas de gelatina
  • molde de 20 cm de acero inoxidable


  1. Semi-montar juntas la nata y el queso mascarpone y reservar en frío. Hidratar también la gelatina en agua fría.
  2. Pasta bomba: montar las yemas hasta que doble el volumen y reservar. Hacer un almíbar con el agua y el azúcar hasta que alcancen los 121º y deshacer la gelatina en él. Incorporar en hilos muy finos el almíbar a las yemas sin dejar de batir con las varillas, este paso es muy importante o de lo contrario se nos cuecen las yemas si vertemos de una vez el almíbar sobre ellas debido a la temperatura.
  3. Incorporar la pasta bomba a la nata cuando ya estén tibias para que no se nos baje.


Montaje

El diámetro del corte del bizcocho de chocolate deberá ser de la misma medida de la mousse de queso. Montaremos la tarta al revés, es decir; el molde de 20 cm lo disponemos sobre una bandeja con papel sulfurizado y vertemos la mitad de la mousse de queso, a continuación pondremos el núcleo de café ya desmoldado pero aún congelado y después el resto de la mousse sin que rebose para terminar con la base de bizcocho. Es necesario congelarla para poder desmoldarla mínimo de un día para otro. Transcurrido este tiempo retiramos la película de papel sulfurizado y desmoldamos con ayuda de un soplete de cocina los bordes del aro con mucho cuidado para que no se derrita. Espolvorear con cacao en polvo y decorar al gusto.


viernes, 22 de abril de 2011

Muffins a media luz con buttercream de chocolate




Apagar los interruptores, desenchufar la televisión y encender una vela es suficiente para comenzar a escribir. El silencio solo depende de mi capacidad de aislamiento. Cierro los ojos, inspiro, y casi sin esfuerzo la evocación viene sola. Con suerte hay días en que las palabras fluyen como el generoso caudal de un río y hay otros que ni con la ayuda de una polea fija sería posible encauzar tal atasco de palabras.





Detesto cuando mis células gliales no se ponen de acuerdo y deciden unilateralmente que ese dia no podré poner en pie ningún pensamiento , que me pasaré el día de aquí para allá, dando vueltas, intentando dar forma a una idea imprecisa y que, finalmente, termine consolandome en el fondo de una cajetilla de ibuprofenos para anestesiar toda esta resaca de esfuerzo inútil.




Pero incluso la inutilidad tiene su recompensa. Ocho o diez horas más tarde despierto y, tras comprobar que efectivamente de nuevo dormí con las lentillas puestas y que mi dolor se debe simplemente a eso, me doy cuenta de que algo estaba germinando en este dolor, como diría Jorge de los Santos. Qué acertado quien ingenió llamar alguna vez al pensamiento los genitales del mundo.




También de la cabeza de Zeus salió Atenea. Tras tener un idilio con Metis y dejarla embarazada, el oráculo dijo que tras tener una hija daría a luz a hijos más poderosos que él. Atemorizado, se tragó a Metis para impedir el parto.




Pero poco después comenzó a sentir un dolor de cabeza insoportable y tras desgañitarse furiosamente, Hermes que escuchó su queja y adivinó el motivo, convenció a Hefesto para que le abriera con su hacha el cráneo a Zeus. Y así nació Atenea, divinidad de la inteligencia, las bellas artes, la ciencia y los trabajos de artesanía, y al mismo tiempo guerrera imparable y poderosa!




La receta de los muffins es la misma que el Chocolate Chunk Cake, que podéis verla pinchando justo encima. Os dejo simplemente la receta de la buttercream de chocolate.

  • 480 gr. de azúcar glas
  • 30 gr. de cacao
  • 220 gr. de margarina
  • 1 vaina de vainilla
  • 1 chorreón de whisky (al gusto)
  • 5 cucharadas de leche de soja

  1. Mezclar la margarina, el cacao y el azúcar glas a velocidad media. Abrimos la vaina de vainilla por la mitad y sacamos con un cuchillo todas las semillas del interior y las ponemos en la batidora.
  2. Mezclamos en un vaso la leche de soja y el whisky y calentar hasta que hierva. La dejamos enfriar. Seguimos batiendo a velocidad media y añadimos poco a poco las cucharadas de leche de soja.
  3. Decoramos con una manga pastelera cada muffin con la buttercream.

viernes, 25 de febrero de 2011

Gâteau au chocolat


Sopla el viento de la esperanza de nuevo, tras ocho años de ausencia y zarandea el barco de mi destino como una marioneta. Sin presagio alguno y sin previo aviso, me llegan sonidos de ultramar. Yo, que había dotado de una sordera voluntaria a mi corazón ulceroso, dejo de navegar sin rumbo como una baliza rota. Los malos recuerdos, las nostalgias pesarosas y la crónica melancolía se pierden entre la niebla. Vuelvo a ser centinela de mí misma.



Ausente de dolor y curada al fin, me permito el lujo de observar donde crepitan mis cenizas. Las lágrimas son ríos que nos lleVan a alguna parte, y las mías me han llevado a ti. Nada de lo que veía me retenía y ahora tu luz arrebata mis ojos, bate con sus alas mis pupilas y se yergue sobre mí en toda su grandeza.



Estás en el siseo del viento, invades lo oscuro.. restableciendo mi soledad. Me dejo llevar, desprendiéndome de todo pensamiento que amenace mi goce, y a eso nos ayuda nuestra torpeza oratoria que nos Impide contaminar el amor con las palabras. La esencia está dentro, pero... ¡como fluye dentro y fuera!





INGREDIENTES

200 gr de mantequilla
200 gr de azúcar en polvo
200 gr de chocolate negro
80 gr de hariNa
4 huevos


PREPARACÏÓN

Separar las claras de las yemas, montar y reservar
. Unir las yemas Con el azúcar y remover rápidamente para que no cristalice. Derretir la mantequilla con el azúcar e integrar. Incorporar a la mezcla de yemas y azúcar sin dejar de remover. Añadir las claras montadas con movimientos envolventEs para que bajen lo meNos posible y, por último, la harina. Llevar al horno previamente precalentado a 180ºC hasta que esté cocido (el Tiempo de cocción varía
dependiendo de cada
horo).


"CIERRA LoS oJoS Y ABRE LA BoCA -le dijo él.
ELLA oBEDECIó, Y ÉL PUSo SoBRE SU LENGUA UNA oNZA DE
CHoCoLATE MÁGICo DE oAXACA [...]
ELLA APRECIó SUS VIRTUDES y, CANSADA DE ToDo, Lo PREFIRIó
A CUALQUIER oTRA CoSA"
(Gabriel Gª Márquez, Del amOr y OtrOs demOniOs)

sábado, 4 de diciembre de 2010

CROISSANTS DE MANTEQUILLA



He aquí un nuevo vicio confesable descubierto equiparable al chocolate. Me regocijo en mi propio deleite del paladar a traves de cada bocado derivado de la mantequilla recien horneada. Además, se trata de un bonito proceso de elaboracion donde cada paso es una tarea minuciosa.






AMASAR, FERMENTAR, HORNEAR

Debido al tiempo que transcurre entre paso y paso, yo, tan obstinada como siempre en asociar un sabor o un olor a un dislate (a poder ser) emocional, me ha dado tiempo encontrar una similitud, esta vez, entre los 3 puntos del procedimiento de creacion de la masa con la propia fecundacion, gestacion y parto del amor.




AMASADO
: SEDUCCION O SIEMBRA
FERMENTACIÓN: RIEGO O MANTENIMIENTO
HORNEADO: COSECHA O NIDO



Podras estar de acuerdo o no, o incluso puede resultar un tanto frío especular sobre el amor como si estuviese sujeto a una serie de variables, pero yo encuentro una semejanza tan descarada como cálida. Me explico:


a) AMASADO: proceso de vital importancia en el que, en el mejor de los casos  se persiguen 3 objetivos:

1) Canalizar un sentimiento (léase necesidad)
2) Desarrollar una confianza
3) Iniciar un vínculo afectivo


b) FERMENTACIÓN: el secreto de un buen resultado reside también en una correcta fermentación, punto exacto donde esa ilusión inical dobla su volumen transformándose en cariño pero aún a las puertas del amor. En este tramo se aconseja una receptividad desorbitada que nos permita disfrutar al máximo de esta etapa, desgraciadamente, sin retorno.

c) HORNEADO: se corresponde ya con esa fusión mutua tras haber tejido esa tela de araña (o fermentación) en comun impulsada por ese trasiego hormonal que es capaz de modularnos la vida a través de un torrente inconsciente al que llamamos AMOR.


 Lope de Vega, 'esto es amor, quien lo probó... lo sabe'

INGREDIENTES

(cantidades XXL!)

Masa de hojaldre fermentada:

1,200 gr de harina de fuerza
300 gr de harina floja

3u. de huevo

250 gr de azúcar

35 gr de sal

370 gr de agua (fría)

370 gr de leche (tibia)

45 gr de levadura fresca

150 gr de mantequilla con sal ( para el amasado)

8 gr de mejorante (opcional, yo no le puse)
750 de mantequilla para las vueltas o pliegues del hojaldre





Disolver la levadura en 80 gr de leche tibia.
En la amasadora: los dos tipos de harina + mejorante + azúcar + huevos + leche + leche con levadura. Amasar con el (los) gancho (s). Añadir progresivamente el agua fría, después la sal, y dejar amasar a baja velocidad un par de minutos. Subir poco a poco la velocidad y seguir amasando hasta que la masa tenga tejido, esto es, que sea elástica. Reservar en un recipiente donde habremos colocado previamente la mantequilla en el fondo. Cubrir con un film y dejar que repose dos horas a temperatura ambiente. Cuando doble su volumen volver a volcar la masa con la mantequilla en la amasadora y mezclar durante unos dos minutos, aproximadamente. Retirar y reservar hasta el dia siguiente. Trabajar la mantequilla sobre una superficie fría (a poder ser sobre placas de mármol que hayan sido introducidas en el congelador) hasta volverla moldeable con ayuda de un rodillo y harina, como si fuera una masa. Dar forma cuadrada y colocarla encima de la masa de hojaldre que ya habrá sido estirada en forma de rectángulo con un cm de grosor, aproximadamente. Hacer los pliegues o vueltas. Pueden darse vueltas simples o vueltas dobles. Teniendo en cuenta que las vueltas han de sumar un total de 5, las vueltas simples valen 1 (por lo que habría que hacerlas 5 veces) y las vueltas dobles cuentan como 1,5. Estirar con el rodillo entre vuelta y vuelta intentando mantener la forma de rectángulo inicial. Dar forma a los croissants dividiendo la masa en dos (a lo largo) y cortando triángulos. Hacer una pequeña incisión con el cuchillo en la parte más ancha del triángulo la cual estiraremos levemente para que la forma quede más bonita y enrollar hasta la parte estrecha. Disponer en bandejas con papel sulfurizado y meter en el horno a modo de fermentadora a 50ºC con la luz apagada. Cuando los croissants hayan doblado su volumen, pintar con una mezcla de yema batida y nata (para aligerarla) y hornear por tandas hasta que estén dorados.





Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.


domingo, 24 de octubre de 2010

Tarta Alaska



... es decir, quemada por fuera, y helada por dentro. Tal y como puede ser el estado en que te encuentres un corazón calcinado por enjambres emocionales. Incluso después de la tormenta... y a pesar del paso del tiempo. Sería entonces una helada por evaporación, provocando una pérdida de calor extremo que causa dejadez, apatía, pesadumbre...



Cuando la desilusión llama a nuestra puerta se produce una inversión térmica del corazón que, tal y como dice Sabina, nos lo deja 'cerrado por derribo'. A veces, por mucho más tiempo del que cabría esperar.


Cuando algo nuestro intacto
se funde y me confunde
-somos uno en dos partes
que sufren por su cuenta-,
desesperadamente algo nuestro se busca
sin ayuda de nada algo nuestro se encuentra.

La unión se realiza,
la ausencia no atormenta,
el dolor se desmaya,
el silencio se expresa
-cuando el amor no dice
la única palabra
está escrito el poema-.

Alto profundo es esto que nos une,
esto que nos devora y que nos crea;
ya se puede vivir
teniendo el alma
cogida por el alma
del que esperas;

pena es tener tan sólo una vida
-sólo una vida es poco
para esto
de querer sin recompensa-.

"GLORIA FUERTES"



El sitio más caliente durante la helada es nuestra propia memoria. En ella, y con ella, reproducimos nuestros instantes de felicidad favoritos, a pesar de que sean pasados y lejanos ya...Estas vias de escape se producen si la pérdida de calor es más grande cuando las noches son oscuras. Justo cuando en lo confuso de la opacidad de la noche confundes una farola con la luz de la luna.


"Solo cuando alguna vez te has bronceado bajo un manto de estrellas, eres capaz de distinguir el calor de invernadero."




Qué necesitas:
  • 1 plancha de bizcocho
  • 1 barra de helado (al gusto)
Merengue francés:
  • 225 gr de claras de huevo
  • 175 gr de azúcar glass
  • Una pizca de sal.
Semimontar las claras de huevo y añadir el azúcar junto con la sal en forma de lluvia

Montaje
  • Cortar la plancha de bizcocho de la misma medida que el ancho de la barra de helado. Yo lo he empapado con un almíbar denso de vainilla y canela, y a continuación he superpuesto el helado. Cubrir con el merengue francés y quemar con el soplete. Decorar al gusto.


Pero, a pesar de esta gelidez, es posible transpirar. Tu evocación enciende mis sentidos.


Cristales de tu ausencia acribillan mi voz,
que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera ser luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.



jueves, 21 de octubre de 2010

El placer de remojar galletas. COOKIES.


Es curioso. Nunca dejo de sorprenderme. Me paro a pensar y observo que el impulso más frecuente que me lleva a decantarme por una receta en concreto viene dado por un estímulo exterior, sea cual sea su forma, que me hace sentir la necesidad de resurgir un momento, una sensación, una persona... en definitiva, vivencias ya pasadas. En este caso, y en principio, andaba en busca y captura de una receta de cookies que se asemejara a las que, hace ya algunos años, mi amiga Irene trajo de Manchester. Por aquel entonces no me gustaba la cocina (ni pensamiento). Pero, igualmente, el sabor se me quedó especialmente grabado. Desde entonces, y sobre todo desde que me empezó a gustar este mundo, he reunido algunas recetas, pero ningunas me han convencido.




Finalmente, me sedujo una que aparece en un libro de delicias de chocolate que compré en Fnac y que es una edición preciosa, cuyas recetas hasta hoy todas han salido bien. Mejorables, pero bien...




... En fin, que cuando una vez más la fórmula "IMPULSO---¬RECETA" parecía cumplirse sin aportar nada más y, mientras buscaba una frase apropiada que encajara en mi preludio recetario, me hallo con...

"Pensé que, si quería cambiar el mundo, podía hacerlo con una galleta"

¡Todo un mimo! Me cautivó incluso antes de terminar de leerla... 'Más extraño que la ficción', no me suena de nada esa película -pensé-. Me parece muy interesante toda asociación de la cocina dulce con acontecimientos reales, o viceversa. Y mucho más si sirven como instrumento para salpicar de ternura y emotividad un mundo tan rugoso.

A mi juicio, en este diálogo se encuentra el mejor momento de la película...

ROJO: ELLA
AZUL: ÉL




  • Señor Crick, ha sido un día horrible, yo me encargué de eso. Así que coja una galleta y cómasela. (En silencio él la coje, moja, come e inspira...)
  • ¡Guau! Una galleta superior (efectivamente era una cookie). ¿Cuándo decidió dedicarse a la pastelería?
  • En la Universidad.
  • ¿Como una escuela de hostelería o algo así?
  • No, en Harvard, estudié derecho...
  • Oh, lo siento, dí por hecho que era...
  • No, no pasa nada, no terminé. Participábamos en secciones de estudio mis compañeros y yo. A veces, durante toda la noche. Y yo preparaba cosas para matar el hambre. A veces pasaba la tarde entera en la cocina de la residencia; llevaba mis galletitas a los grupos de estudio y a la gente le encantaban. Hacía galletas de avena, barritas de crema con canela, triángulos de chocolate negro cubiertos de nueces tostadas... todo el mundo comía y era feliz, estudiaban y sacaban mejores nota. Entonces empezó a llegar más y más gente a los grupos de estudios y yo llevaba más merienda y siempre buscando mejores recetas, hasta la llegada de... croissants de queso ricotta con albaricoque, turrones de moka bañados en almendras, y merengues, y cococos rayados, glaseados con melocotón el almíbar... Al final del semestre tenía 27 compañeros de estudio, 8 cuadernos llenos de recetas y una media de 5 pelado... Así que lo dejé. Pensé en que si iba a hacer del mundo un lugar mejor, lo podía hacer con una galleta.


Ingredientes para 18 unidades

175 gr de harina

1 y 1/2 cucharadita de levadura en polvo

125 gr de mantequilla ablandada

90 gr de azúcar mascabado (moreno)

60 gr de azúcar lustre (glas)

1/2 cucharadita de es
encia de vainilla
125 gr de chocolate
negro
Un puñado de avellanas machacadas Preparación
  1. Ponga todos los ingredientes en un cuenco grande t mézclelos.
  2. Disponer de dos bandejas de jhorno con papel sulfurizado o vegetal. Deposite varias cucharadas repletas de la mezcla sobre las bandejas, dejando espacio entre ellas porque su volumen aumenta bastante durante la cocción.
  3. Cueza las galletas en el horno precalentado a 190º durante 10-12 minutos, o hasta que estén doradas, ya que cada horno es un mundo!
  4. Retire los cookies de la bandeja con una espátula y colóquelos sobre una rejilla metálica para que se enfríen.

miércoles, 13 de octubre de 2010

KRAPFEN, BERLINESAS O BOMBAS RELLENAS




Me da igual el nombre. La cosa es que es uno de mis pasteles favoritos, del que nunca me canso. Uno de los pocos motivos por los que celebro la llegada del otoño o del invierno, en general, se debe a que las pastelerías se llenan de cosas ricas ante la demanda de gente golosa como yo. Y si no se llenan ya me encargo yo de abastecer mi despensa de todo tipo de provisiones calóricas como chocolates, coberturas y harinas. Es también en esta época cuando los libros de cocina comienzan a tener presencia de manera caótica por toda mi casa. Se me atropellan mil y una ideas para hacer...






Hace pocos días, me levanté y estaba gris. Olía a tierra mojada y recordé que, precisamente, eran en esos días cuando más nos gustaba pasarnoslo en casa, acurrucados en el sofá, sintiendo la tibieza del pijama contra la piel... y deleitándonos con la 1/2 docena de berlinesas que, tras echarlo a suertes, uno de los dos traía de la croissantería.

Tu recuerdo me provoca sabores y olores. Y esta receta es un sabor que me recuerda a tí. De hecho, me recuerda más a tí que . Bienvenido al olvido. Bienvenidos todos los recuerdos.




"El olvido es una segunda muerte que las almas grandes temen más que la primera"

Stanislas J. de Boufflers


Ingredientes

225 gr de harina de fuerza

225 gr de harina floja
2 huevos
40 gr de levadura seca de panadería ( yo 25 de la fresca)
4 gr de sal
3 cucharadas soperas de azúcar (para mí es poco dulce)
80 gr de mantequilla a punto de pomada (yo creo que con 50 es suficiente)


Preparación


1)
Calentar la leche hasta que esté tibia y diluir la levadura en ella.

2)
Hacer un volcán con la harina, azúcar y la sal. Incorporar los huevos ligeramente batidos y mezclar todo, con las manos. Amasar durante unos cinco minutos.

3)
En este punto se le agrega la mantequilla y ahora sí comenzamos el amasado durante veinte minutos. Si le habéis puesto los 80 gr de mantequilla probablemente necesitaréis mucha más harina para el amasado. Igualmente sale bien, pero si queréis ahorraros el trabajo rebajáis la cantidad de mantequilla, que es lo que yo haré la próxima vez.

4) Pasados los 20 minutos, formamos una bola con la masa y metemos en un bol grande, dejando levar unas dos horas tapada con un paño hasta doblar su volumen en un sitio oscuro y cerrado. tapando. Yo normalmente la meto en el horno. Apagado, claro. ;)

5) Transcurridas las dos horas, desgasificamos la masa.

6) Dar forma de barra de pan alargada y porcionar bolas de 60 gr y bolear.

7)
Poner en una bandeja de horno con papel sulfurizado o vegetal.

8) Dejar levar por segunda vez hasta que doblen el volumen de nuevo.

9) Freír en aceite de girasol no muy caliente, pues se quemarían y se quedarían crudas por dentro. Aunque tampoco demasiado tibio, ya que la masa absorvería demasiado aceite.

10) Yo las he rellenado de nutella poniéndola en una manga pastelera y con la misma boquilla se hace una pequeña incisión. Espolvorear con azúcar glass.