viernes, 25 de febrero de 2011
Gâteau au chocolat
sábado, 4 de diciembre de 2010
CROISSANTS DE MANTEQUILLA
He aquí un nuevo vicio confesable descubierto equiparable al chocolate. Me regocijo en mi propio deleite del paladar a traves de cada bocado derivado de la mantequilla recien horneada. Además, se trata de un bonito proceso de elaboracion donde cada paso es una tarea minuciosa.
Debido al tiempo que transcurre entre paso y paso, yo, tan obstinada como siempre en asociar un sabor o un olor a un dislate (a poder ser) emocional, me ha dado tiempo encontrar una similitud, esta vez, entre los 3 puntos del procedimiento de creacion de la masa con la propia fecundacion, gestacion y parto del amor.
AMASADO: SEDUCCION O SIEMBRA
FERMENTACIÓN: RIEGO O MANTENIMIENTO
HORNEADO: COSECHA O NIDO

Podras estar de acuerdo o no, o incluso puede resultar un tanto frío especular sobre el amor como si estuviese sujeto a una serie de variables, pero yo encuentro una semejanza tan descarada como cálida. Me explico:
a) AMASADO: proceso de vital importancia en el que, en el mejor de los casos se persiguen 3 objetivos:
1) Canalizar un sentimiento (léase necesidad)
2) Desarrollar una confianza
3) Iniciar un vínculo afectivo
b) FERMENTACIÓN: el secreto de un buen resultado reside también en una correcta fermentación, punto exacto donde esa ilusión inical dobla su volumen transformándose en cariño pero aún a las puertas del amor. En este tramo se aconseja una receptividad desorbitada que nos permita disfrutar al máximo de esta etapa, desgraciadamente, sin retorno.
c) HORNEADO: se corresponde ya con esa fusión mutua tras haber tejido esa tela de araña (o fermentación) en comun impulsada por ese trasiego hormonal que es capaz de modularnos la vida a través de un torrente inconsciente al que llamamos AMOR.
Lope de Vega, 'esto es amor, quien lo probó... lo sabe'
(cantidades XXL!)
Masa de hojaldre fermentada:
1,200 gr de harina de fuerza
300 gr de harina floja
3u. de huevo
250 gr de azúcar
35 gr de sal
370 gr de agua (fría)
370 gr de leche (tibia)
45 gr de levadura fresca
150 gr de mantequilla con sal ( para el amasado)
8 gr de mejorante (opcional, yo no le puse)
750 de mantequilla para las vueltas o pliegues del hojaldre
Disolver la levadura en 80 gr de leche tibia. En la amasadora: los dos tipos de harina + mejorante + azúcar + huevos + leche + leche con levadura. Amasar con el (los) gancho (s). Añadir progresivamente el agua fría, después la sal, y dejar amasar a baja velocidad un par de minutos. Subir poco a poco la velocidad y seguir amasando hasta que la masa tenga tejido, esto es, que sea elástica. Reservar en un recipiente donde habremos colocado previamente la mantequilla en el fondo. Cubrir con un film y dejar que repose dos horas a temperatura ambiente. Cuando doble su volumen volver a volcar la masa con la mantequilla en la amasadora y mezclar durante unos dos minutos, aproximadamente. Retirar y reservar hasta el dia siguiente. Trabajar la mantequilla sobre una superficie fría (a poder ser sobre placas de mármol que hayan sido introducidas en el congelador) hasta volverla moldeable con ayuda de un rodillo y harina, como si fuera una masa. Dar forma cuadrada y colocarla encima de la masa de hojaldre que ya habrá sido estirada en forma de rectángulo con un cm de grosor, aproximadamente. Hacer los pliegues o vueltas. Pueden darse vueltas simples o vueltas dobles. Teniendo en cuenta que las vueltas han de sumar un total de 5, las vueltas simples valen 1 (por lo que habría que hacerlas 5 veces) y las vueltas dobles cuentan como 1,5. Estirar con el rodillo entre vuelta y vuelta intentando mantener la forma de rectángulo inicial. Dar forma a los croissants dividiendo la masa en dos (a lo largo) y cortando triángulos. Hacer una pequeña incisión con el cuchillo en la parte más ancha del triángulo la cual estiraremos levemente para que la forma quede más bonita y enrollar hasta la parte estrecha. Disponer en bandejas con papel sulfurizado y meter en el horno a modo de fermentadora a 50ºC con la luz apagada. Cuando los croissants hayan doblado su volumen, pintar con una mezcla de yema batida y nata (para aligerarla) y hornear por tandas hasta que estén dorados.
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.
domingo, 24 de octubre de 2010
Tarta Alaska
... es decir, quemada por fuera, y helada por dentro. Tal y como puede ser el estado en que te encuentres un corazón calcinado por enjambres emocionales. Incluso después de la tormenta... y a pesar del paso del tiempo. Sería entonces una helada por evaporación, provocando una pérdida de calor extremo que causa dejadez, apatía, pesadumbre...
Cuando la desilusión llama a nuestra puerta se produce una inversión térmica del corazón que, tal y como dice Sabina, nos lo deja 'cerrado por derribo'. A veces, por mucho más tiempo del que cabría esperar.

Cuando algo nuestro intacto
se funde y me confunde
-somos uno en dos partes
que sufren por su cuenta-,
desesperadamente algo nuestro se busca
sin ayuda de nada algo nuestro se encuentra.
La unión se realiza,
la ausencia no atormenta,
el dolor se desmaya,
el silencio se expresa
-cuando el amor no dice
la única palabra
está escrito el poema-.
Alto profundo es esto que nos une,
esto que nos devora y que nos crea;
ya se puede vivir
teniendo el alma
cogida por el alma
del que esperas;
pena es tener tan sólo una vida
-sólo una vida es poco
para esto
de querer sin recompensa-.
"GLORIA FUERTES"
El sitio más caliente durante la helada es nuestra propia memoria. En ella, y con ella, reproducimos nuestros instantes de felicidad favoritos, a pesar de que sean pasados y lejanos ya...Estas vias de escape se producen si la pérdida de calor es más grande cuando las noches son oscuras. Justo cuando en lo confuso de la opacidad de la noche confundes una farola con la luz de la luna.
Qué necesitas:
- 1 plancha de bizcocho
- 1 barra de helado (al gusto)
- 225 gr de claras de huevo
- 175 gr de azúcar glass
- Una pizca de sal.
Montaje
- Cortar la plancha de bizcocho de la misma medida que el ancho de la barra de helado. Yo lo he empapado con un almíbar denso de vainilla y canela, y a continuación he superpuesto el helado. Cubrir con el merengue francés y quemar con el soplete. Decorar al gusto.

que se esparce en la noche
por el glacial desierto de mi alcoba.
-Yo quisiera ser ángel y soy loba-.
Yo quisiera ser luminosamente tuya
y soy oscuramente mía.
jueves, 21 de octubre de 2010
El placer de remojar galletas. COOKIES.
Es curioso. Nunca dejo de sorprenderme. Me paro a pensar y observo que el impulso más frecuente que me lleva a decantarme por una receta en concreto viene dado por un estímulo exterior, sea cual sea su forma, que me hace sentir la necesidad de resurgir un momento, una sensación, una persona... en definitiva, vivencias ya pasadas. En este caso, y en principio, andaba en busca y captura de una receta de cookies que se asemejara a las que, hace ya algunos años, mi amiga Irene trajo de Manchester. Por aquel entonces no me gustaba la cocina (ni pensamiento). Pero, igualmente, el sabor se me quedó especialmente grabado. Desde entonces, y sobre todo desde que me empezó a gustar este mundo, he reunido algunas recetas, pero ningunas me han convencido.
Finalmente, me sedujo una que aparece en un libro de delicias de chocolate que compré en Fnac y que es una edición preciosa, cuyas recetas hasta hoy todas han salido bien. Mejorables, pero bien...
... En fin, que cuando una vez más la fórmula "IMPULSO---¬RECETA" parecía cumplirse sin aportar nada más y, mientras buscaba una frase apropiada que encajara en mi preludio recetario, me hallo con...
¡Todo un mimo! Me cautivó incluso antes de terminar de leerla... 'Más extraño que la ficción', no me suena de nada esa película -pensé-. Me parece muy interesante toda asociación de la cocina dulce con acontecimientos reales, o viceversa. Y mucho más si sirven como instrumento para salpicar de ternura y emotividad un mundo tan rugoso.
A mi juicio, en este diálogo se encuentra el mejor momento de la película...
ROJO: ELLA
AZUL: ÉL

- Señor Crick, ha sido un día horrible, yo me encargué de eso. Así que coja una galleta y cómasela. (En silencio él la coje, moja, come e inspira...)
- ¡Guau! Una galleta superior (efectivamente era una cookie). ¿Cuándo decidió dedicarse a la pastelería?
- En la Universidad.
- ¿Como una escuela de hostelería o algo así?
- No, en Harvard, estudié derecho...
- Oh, lo siento, dí por hecho que era...
- No, no pasa nada, no terminé. Participábamos en secciones de estudio mis compañeros y yo. A veces, durante toda la noche. Y yo preparaba cosas para matar el hambre. A veces pasaba la tarde entera en la cocina de la residencia; llevaba mis galletitas a los grupos de estudio y a la gente le encantaban. Hacía galletas de avena, barritas de crema con canela, triángulos de chocolate negro cubiertos de nueces tostadas... todo el mundo comía y era feliz, estudiaban y sacaban mejores nota. Entonces empezó a llegar más y más gente a los grupos de estudios y yo llevaba más merienda y siempre buscando mejores recetas, hasta la llegada de... croissants de queso ricotta con albaricoque, turrones de moka bañados en almendras, y merengues, y cococos rayados, glaseados con melocotón el almíbar... Al final del semestre tenía 27 compañeros de estudio, 8 cuadernos llenos de recetas y una media de 5 pelado... Así que lo dejé. Pensé en que si iba a hacer del mundo un lugar mejor, lo podía hacer con una galleta.

Ingredientes para 18 unidades
175 gr de harina
1 y 1/2 cucharadita de levadura en polvo
125 gr de mantequilla ablandada
90 gr de azúcar mascabado (moreno)
60 gr de azúcar lustre (glas)
1/2 cucharadita de esencia de vainilla
125 gr de chocolate negro
Un puñado de avellanas machacadas
Preparación - Ponga todos los ingredientes en un cuenco grande t mézclelos.
- Disponer de dos bandejas de jhorno con papel sulfurizado o vegetal. Deposite varias cucharadas repletas de la mezcla sobre las bandejas, dejando espacio entre ellas porque su volumen aumenta bastante durante la cocción.
- Cueza las galletas en el horno precalentado a 190º durante 10-12 minutos, o hasta que estén doradas, ya que cada horno es un mundo!
- Retire los cookies de la bandeja con una espátula y colóquelos sobre una rejilla metálica para que se enfríen.
miércoles, 13 de octubre de 2010
KRAPFEN, BERLINESAS O BOMBAS RELLENAS

Me da igual el nombre. La cosa es que es uno de mis pasteles favoritos, del que nunca me canso. Uno de los pocos motivos por los que celebro la llegada del otoño o del invierno, en general, se debe a que las pastelerías se llenan de cosas ricas ante la demanda de gente golosa como yo. Y si no se llenan ya me encargo yo de abastecer mi despensa de todo tipo de provisiones calóricas como chocolates, coberturas y harinas. Es también en esta época cuando los libros de cocina comienzan a tener presencia de manera caótica por toda mi casa. Se me atropellan mil y una ideas para hacer...

Hace pocos días, me levanté y estaba gris. Olía a tierra mojada y recordé que, precisamente, eran en esos días cuando más nos gustaba pasarnoslo en casa, acurrucados en el sofá, sintiendo la tibieza del pijama contra la piel... y deleitándonos con la 1/2 docena de berlinesas que, tras echarlo a suertes, uno de los dos traía de la croissantería.
Tu recuerdo me provoca sabores y olores. Y esta receta es un sabor que me recuerda a tí. De hecho, me recuerda más a tí que tú. Bienvenido al olvido. Bienvenidos todos los recuerdos.

"El olvido es una segunda muerte que las almas grandes temen más que la primera"
Stanislas J. de Boufflers
Ingredientes
225 gr de harina de fuerza
225 gr de harina floja
2 huevos
40 gr de levadura seca de panadería ( yo 25 de la fresca)
4 gr de sal
3 cucharadas soperas de azúcar (para mí es poco dulce)
80 gr de mantequilla a punto de pomada (yo creo que con 50 es suficiente)
Preparación
1) Calentar la leche hasta que esté tibia y diluir la levadura en ella.
2) Hacer un volcán con la harina, azúcar y la sal. Incorporar los huevos ligeramente batidos y mezclar todo, con las manos. Amasar durante unos cinco minutos.
3) En este punto se le agrega la mantequilla y ahora sí comenzamos el amasado durante veinte minutos. Si le habéis puesto los 80 gr de mantequilla probablemente necesitaréis mucha más harina para el amasado. Igualmente sale bien, pero si queréis ahorraros el trabajo rebajáis la cantidad de mantequilla, que es lo que yo haré la próxima vez.
4) Pasados los 20 minutos, formamos una bola con la masa y metemos en un bol grande, dejando levar unas dos horas tapada con un paño hasta doblar su volumen en un sitio oscuro y cerrado. tapando. Yo normalmente la meto en el horno. Apagado, claro. ;)
5) Transcurridas las dos horas, desgasificamos la masa.
6) Dar forma de barra de pan alargada y porcionar bolas de 60 gr y bolear.
7) Poner en una bandeja de horno con papel sulfurizado o vegetal.
8) Dejar levar por segunda vez hasta que doblen el volumen de nuevo.
9) Freír en aceite de girasol no muy caliente, pues se quemarían y se quedarían crudas por dentro. Aunque tampoco demasiado tibio, ya que la masa absorvería demasiado aceite.
10) Yo las he rellenado de nutella poniéndola en una manga pastelera y con la misma boquilla se hace una pequeña incisión. Espolvorear con azúcar glass.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Tarta de Golosinas Hello Kitty
Chula, ¿verdad?
¿Qué necesitas?
1) Poliespan
2) Papel de regalo
3) Fiso
4) Palillos de dientes
5) Muchas, muchas, gominolas!
6) Tijeras
y...
7) ¡Paciencia!
mirad su cara, jajaja...

¡FELICIDADES, MARTA!
martes, 31 de agosto de 2010
Chocolate Chunk Cake
Por mayoría estadística es oficialmente reconocido que las mujeres solemos pasar esos días de turbulencia hormonal sumergidas en el espesor de un mar de chocolate y yo contribuyo, con mucho gusto, a formar parte de este recuento. Probablemente sea de las pocas adiciones confesables que una persona pueda tener... Es maravilloso la diversidad de sentidos y usos que se le han dado a este ingrediente: mágico y lleno de ilusión para los niños y para algunos adultos, pero también sustitutivo del sexo, paliativo en caso de carencia y un potenciador en caso de existencia.
¿No es fantástico?
Aquí dejo una receta que salvaría a cualquiera del suicidio en caso de tendencia...
Se trata de una versión personalizada de un bizcocho de chocolate y pistachos que encontré en gastronomiaycia.com que me recordó a un pastel delicioso que venden en Mercadona y que, alguien, me pidió que intentara hacer algo parecido... y creo que lo he conseguido, variando las medidas a ojo bajo la supervision de la experiencia tras haber hecho ya millones de bizcochos a lo largo de mi vida...
Su textura no es para nada compacta, y la esponjosidad viene de la mano de las claras a punto de nieve...
Y del aplastante sabor a chocolate tiene la culpa el casi medio kilogramo de fondant que lleva...
Ingredientes
120 gramos de harina
200 gramos de chocolate fondant (más otros 100 para cobertura y relleno, si se desea)
80 gramos de mantequilla
100 gramos de azúcar
1 sobre de levadura
40 gramos de cacao puro en polvo Valor
1 huevo
4 claras de huevo
100 gramos de leche
Lágrimas de chocolate (al gusto)
Preparación
Enciende el horno para que se vaya calentando a 180º C. Monta las claras a punto de nieve con una pizca de sal. Reserva.
Hornea los primeros diez minutos a 180º y luego cubre con papel de aluminio la superficie para evitar que se queme. Baja la temperatura a 150º y cuece hasta que pinches con una aguja y ésta salga limpia.